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La Organización Mundial de la Salud considera actividad física a cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía. Se ha observado que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial; es decir, el 6% de las muertes registradas en todo el mundo. Además, se estima que la falta de ejercicio físico es la causa principal de aproximadamente un 21 y un 25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y el 30% de la carga de cardiopatía isquémica.

Ejercicio físico y salud cardiovascular:

El ejercicio físico realizado en forma regular ha demostrado sus beneficios en la prevención de enfermedad coronaria a corto y largo plazo. Sin embargo, el nivel de sedentarismo en la sociedad moderna es alto. La mayor parte de las tareas laborales no están relacionadas con ejercicios vigorosos y los grandes adelantos técnicos tienden a favorecer la falta de actividad física. La gente se moviliza en automóvil u ómnibus y mira televisión o se sienta frente a su computadora en los ratos libres.

Múltiples investigaciones científicas han demostrado una reducción del riesgo de padecer un infarto de miocardio de aproximadamente un 38 % en los individuos activos con relación a los sedentarios.

Beneficios del ejercicio físico

Sobre el corazón:

Disminuye la frecuencia cardíaca de reposo y aumenta la cantidad de sangre que el corazón expulsa en cada latido. De esta manera, la eficiencia cardíaca es mayor “gastando” menos energía para trabajar. Por otra parte, puede estimular la circulación dentro del músculo cardíaco con lo que la “alimentación” del corazón está favorecida.

Sobre el sistema circulatorio:

Contribuye a la reducción de la presión arterial;

Aumenta la circulación en todos los músculos;

Disminuye la formación de coágulos dentro de las arterias con lo que se previene la aparición de infartos y de trombosis cerebrales.

Sobre el metabolismo:

Aumenta la capacidad de aprovechamiento del oxígeno que le llega por la circulación;

Aumenta la actividad de las enzimas musculares, elementos que permiten un mejor metabolismo del músculo y por ende una menor necesidad de exigencia de trabajo cardíaco.

Aumenta el consumo de grasas durante la actividad con lo que contribuye a la pérdida de peso.

Disminuye el colesterol total y el colesterol LDL (‘malo”) y aumenta el colesterol HDL (‘bueno”).

Mejora la tolerancia a la glucosa favoreciendo el tratamiento de la diabetes.

Sobre el tabaquismo:

Los individuos que realizan ejercicios físicos dejan el hábito de fumar con mayor facilidad y hay una relación inversa entre el ejercicio físico y el tabaquismo.

Aspectos psicológicos:

Aumenta la sensación de bienestar y disminuye el estrés mental. Se produce liberación de endorfinas, sustancias del propio organismo con estructura química similar a los opiáceos (morfina), que favorecen el “sentirse bien” después del ejercicio (sin, por supuesto, los efectos deletéreos de la droga);

Disminuye el grado de agresividad;

Disminuye la sensación de fatiga.

El ejercicio físico favorece la salud cardiovascular mejorando o suprimiendo factores de riesgo (disminución de la presión arterial y del colesterol, mejoría de la diabetes, supresión del tabaquismo, mejoría de los factores psicológicos, pérdida de peso corporal) y actuando directamente sobre el corazón, la circulación y la pared de las arterias para prevenir el desarrollo de la enfermedad. En los pacientes que tienen un corazón deteriorado por haber sufrido previamente un “ataque cardíaco”, mejora la calidad de vida al permitir una mayor tolerancia a los esfuerzos y un menor trabajo del corazón para realizarlos. Siempre es un buen día para empezar a hacer actividad física.

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