leon trahtemberg

En los últimos tres meses me he entrevistado con cerca de 300 parejas de padres del NSE A/B, cuyos hijos están por iniciar su vida escolar, y me ha sorprendido sobremanera uno de los reiterados argumentos con el que describen el colegio que desean para sus hijos. “No queremos un colegio tradicional”. Al detallar, se refieren a colegios rígidos, autoritarios, con disciplina asfixiante, centrados en cumplir rígidamente con programas y estándares preestablecidos, con una agotadora sobrecarga de tareas y exámenes, y desinterés por apoyar a alumnos con dificultades. Lamentan la poca preocupación por cultivar la autoestima y seguridad interna de los niños, su motivación, afectos, habilidades sociales, creatividad, razonamiento propio y algo que denominan genéricamente como “ser felices”.

Si tuviera que hablar en términos de mercado para describir “lo que quiere el consumidor”, esa sería una buena descripción. Muchos de ellos, exalumnos de colegios conocidos, sostienen que “su época ya pasó” y que quieren para sus hijos otra cosa.

Casi a la par empecé a leer el libro “The Self Destructive Habits of Good Companies” (Jagdish Sheth, 2007) y, mientras leía el capítulo 1 “Why Do Good Companies Go Bad”, no pude evitar asociar lo escrito con los patrones de crítica que escuchaba de padres hacia diversos colegios reputados de Lima. El libro analiza los casos de la caída de súper empresas como Digital, Intel e IBM, y el costoso esfuerzo que tuvieron que hacer para reinventarse luego de su crisis en los años 1996, 1993 y 2003, respectivamente.

Al analizar las causas de su debacle, se mencionan tres que están en el centro de todas, que son: la negación de su estancamiento y falta de sensibilidad hacia los nuevos productos, arrogancia frente a los consumidores, y complacencia autodestructiva respecto a su posición dominante. En suma, su éxito y posición preferente en el mercado terminaron siendo las causas de su crisis y eventual fracaso.

Hay colegios que se han percatado de esto y están haciendo su autoevaluación institucional, acreditación, FODA, estrategia de mercado, plan de mejoramiento, etc.; quién sabe, quizás les resulte útil incorporar estos datos como espejo para su discusión interna.

León Trahtemberg

Fuente: Diariocorreo.pe

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