El 4 de noviembre de 1780, José Gabriel Condorcanqui. Túpac Amaru II, encabezó en Tinta, Cusco, el más grande alzamiento que estableció en la colonia con el fin de redimir a la patria de la dominación extranjera y de acabar con la humillante condición en que se debatía el pueblo. Este levantamiento hizo tambalear a la corona española y a pesar que Túpac Amaru fue ajusticiado su acción no ha sido olvidado por resolución ministerial Nº 2946-70-ED el 4 de noviembre en los planteles del país se le rinde el merecido homenaje a Túpac Amaru por decreto superior Nº 068-68/GP se celebra en esta fecha cívico laborable con izamiento del pabellón nacional en edificios públicos, cuarteles, bases y buques de la armada y actuaciones públicas destinada a exaltar la personalidad el ilustre peruano.

HIMNO A TUPAC AMARU

Coro

¡Túpac Amaru, cóndor de fuego

brama en los Andes tu corazón!

¡Eres incendio en los picachos,

canto y bandera de rebelión!

Estrofas

¡Túpac Amaru, padre del trueno,

que estalle pronto su caracol!

¡Ya están prendiendo tus guerrilleros

grandes fogatas de insurrección!

Tus hijos saben que su pobreza

no comerán más el patrón.

Por fin el incendio no será esclavo

no habrá cadenas ni explotación.

¡Tupác Amaru, hijo del sol

quema tu sangre, arde tu voz!

De pie te esperan los campesinos

¡Túpac Amaru libertador!

Letra: Luis Nieto

Música: Ricardo Castro P.

 Canto Coral a Túpac Amaru II

Lo harán volar con dinamita.
En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.
A golpes le llenarán de pólvora la boca. Lo volarán:
¡Y no podrán matarlo!Le pondrán de cabeza
sus deseos, sus dientes y gritos.
Lo patearán a toda furia. Luego, lo sangrarán:
¡Y no podrán matarlo!Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos con golpes. Y con clavos sus costillas.
Le harán morder el polvo. Lo golpearán:
¡Y no podrán matarlo!Le sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpe de matanza lo clavarán:
¡Y no podrán matarlo!Lo pondrán en el centro de la plaza,
boca arriba mirando el infinito.
Le amarrarán los miembros. A la mala, tirarán:
¡Y no podrán matarlo!Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán descuartizarlo, triturarlo, mancharlo, pisotearlo, desarmarlo.Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Al tercer día de sus sufrimientos, cuando se crea todo consumado,
gritando ¡LIBERTAD! sobre la tierra, ha de volver,
¡Y no podrán matarlo!

Alejandro Romualdo

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