Estamos iniciando un nuevo mes, pero no es un mes cualquiera sino uno muy especial, porque el 11 de octubre -en el mundo entero cristiano- estamos iniciando el “año de la fe”, con motivo de cumplirse 50 años que se celebró el Concilio Vaticano II y 20 años que se publicó el Catecismo de la Iglesia Católica aprobado por el Papa beato Juan Pablo II. Estamos en un ambiente donde se está perdiendo la fe verdadera “en el Dios verdadero” y se está colocando la confianza y la fe en las cosas materiales, como si allí se encontrara la verdadera felicidad. Al buscar la felicidad en las cosas lo único que se logra, es que el hombre se esclavice más y crezca el vacío en su interior llevando al hombre a la desesperación y a la tristeza.

 

La desesperación y la tristeza lo vemos a nuestro alrededor y muchas veces en nuestra vida interior, consecuencia de ello se puede apreciar en muchos rincones de nuestra sociedad: Violencia, asesinatos, insultos… nos quejamos muchas veces que grupos actúen de esa manera. Debemos preguntarnos: ¿porque esta persona actúa de esta manera?, ¿porque insulta?, ¿porque ha cometido este crimen..?… la respuesta lo encontramos: porque todos actuamos siempre por un ideal, actuamos si estamos motivados por algo. Si hay un vacío en el alma no nos importara nada, seremos un borrego que nos dejamos llevar por los demás.

 

NECESITAMOS CATOLICOS VALIENTES, es el motivo del año de la fe. Necesitamos católicos que no callen sino defiendan la fe. Necesitamos católicos que prediquen la fe con su vida. Eliminar católicos que tengan la manga ancha que lo permitan todo. Ser católico no es vivir de cualquier manera practicando el libertinaje y desenfreno. Sabiamente el Papa Benedicto XVI, “iluminado por el Espíritu Santo”, ha declarado a este año que se inicia el 11 de octubre como AÑO DE LA FE. Necesitamos todos: “renovar, cuidar y alimentar nuestra fe”.

“NADIE DA LO QUE NO TIENE”, hoy hay un gran miedo y temor hablar de Dios y más todavía defender a la Iglesia. Se va por lo más fácil: callar y mirar. Hoy muchos medios de comunicación y personas sin moral atacan sin cesar a la iglesia a la cual pertenecemos. Debemos pedir a Dios valentía para anunciar a Jesús donde estemos, que se pueda “encender la luz donde exista la tiniebla del pecado”. Una gran enfermedad actual es que muchos dicen saber mucho y están en una gran ignorancia moral. Saber no es almacenar muchas cosas en la mente, tampoco es dejarse llevar por opiniones y dejar de buscar la verdad. Estamos en un ambiente donde se lee poco y se observa mucho. La televisión y la internet ocupan muchos espacio en la vida de las personas pero con poco contenido moral y ético. Las personas siguen el ejemplo y modelo de sus “ídolos” en la televisión especialmente en las novelas y series. Y los niños y jóvenes se dejan llevar por sus “ídolos” en grupos musicales buscados en las “chicotecas” e internet.

Iniciemos el año de la fe con un propósito concreto: “Abrir nuestro corazón y dejemos que el Espíritu Santo nos hable en nuestro interior del corazón”, para decirnos lo que debemos hacer cada uno en la vida diaria. Hagámosle la siguiente pregunta: ¿Dios estas contento con la vida que llevo? y Dios nos contestara en el silencio de la oración. La acción apostólica debe estar empapada de oración sino de nada sirve. Debemos empezar por exigirnos nosotros mismos, participemos de las actividades parroquiales, donde se van a organizar: talleres apostólicos, cursos doctrinales, misiones en pueblos, acciones litúrgicas, clases de catequesis, eventos,…. con motivo del año de la fe. Aprovechemos este gran regalo que la Iglesia que es nuestra Madre nos da en este año tan especial para todos los cristianos.

Fuente:http://caneteenlafe.blogspot.com

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