docente

“Quienes educan con conciencia, paciencia, amor y pasión merecen ganar por su trabajo el dinero correspondiente a la dignidad de su tarea. ¿Quiénes deberían ser mejor remunerados: los que ejercen su profesión por vocación o por ubicación?

Los maestros no sólo deberían ganar el dinero acorde con la importancia de su función social sino que también deberían asumir el liderazgo de las cuestiones educativas -tanto a nivel micro como a nivel macro-, es decir, tanto desde las aulas (en la organización del trabajo escolar y universitario cotidiano) como desde la participación en la elaboración de las políticas educativas del Estado -que tienen como función ordenar todo el sistema educativo público y privado- en el mediano y largo plazo a nivel de la sociedad en su conjunto.

¿Acaso es un contrasentido la figura del ejecutivo-maestro o del empresario- docente? No lo creo.

Si los ignorantes educan para ganar dinero, ¿por qué los educadores, quienes saben de pedagogía y didáctica, no deberían ganar la justa remuneración a la importante labor formativa que realizan con sus estudiantes? Es preciso que los docentes nos atrevamos y que se atrevan también los colegas de otras latitudes a realizar un proyecto educativo que concilie el desarrollo social con la vida digna y justa que todos los docentes -como profesionales de la enseñanza- nos merecemos.

Y esto va mucho más allá de la organización de sindicatos, participación en huelgas y otro tipo de manifestaciones públicas, con la importancia política y social que éstas pudiesen tener. Se trata de repensar, de reconceptualizar la labor profesional del docente, dignificar su imagen profesional, elevar los estándares de calidad necesarios para su ejercicio profesional y lograr una favorable inserción del profesor en el mercado laboral nacional e internacional.

Por otra parte, los requisitos académicos para la evaluación de los maestros deberían ser más rigurosos. No cualquiera debería dedicarse a la docencia si no reune condiciones éticas y técnicas mínimas. Las remuneraciones a cada docente deberían ir acordes con el desempeño, cumplimiento de labores, estudios realizados y excelencia profesional demostrada.

¿El docente debería ganar menos que un médico, un abogado o un ingeniero? Reflexionemos: ¿acaso un médico, un abogado o un ingeniero realizan una labor social y humana más importante que la del maestro? ¿Puede haber tarea más fundamental para la sociedad que formar el espíritu de los hombres? Insisto en el tema de la vocación, pues ésta podría mejorar la calidad de los seres humanos que se están (de) formando en las aulas y que se convertirán, pasados los años al completar su ciclo de educación regular, en ciudadanos con plenitud de derechos y deberes.

Planteo, por último, dos interrogantes con la finalidad de redondear el argumento anterior: ¿quiénes han formado a los médicos, abogados o ingenieros? ¿No han sido -o deberían ser, en todo caso- docentes, maestro especialistas en medicina, derecho  e ingeniería? La lógica permite entender el meollo de la cuestión y resolver el tema de la dignidad y estimabilidad socioeconómica de cada estamento profesional. Vuelta a los fundamentos, regreso a los orígenes del desarrollo humano profesional. Los maestros –no los instructores- han sido, son y serán los auténticos educadores de la sociedad y de la humanidad en su conjunto.

(Profesor Víctor Montero Cam)

Fuente: http://holismoplanetario.wordpress.com/2013/05/08/cuanto-deberian-ganar-los-maestros/

 

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