La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica cuyo desarrollo provoca serios perjuicios a los órganos. Los ojos, por ejemplo, se ven afectados por la retinopatía diabética, un mal que daña progresivamente los vasos sanguíneos de la retina.

Si la persona diabética no es tratada a tiempo, puede perder la visión de manera irreversible.

Esta descripción es un buen motivo para que las personas que no son diabéticas se preocupen por su salud y sigan manteniendo lejos a la enfermedad.

Pero también es una llamada de alerta para los diabéticos, ya que, además del control de la glucosa, deben realizarse chequeos oftalmológicos periódicos a fin de descartar cualquier anomalía en los ojos. Mucho cuidado.

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