Hacia los años 30 del siglo pasado nace en Estados Unidos el famoso personaje Popeye el Marino creado por Max Fleischer, en ese tiempo EEUU afrontaba un problema de salud pública: la anemia por deficiencia de hierro, el consumo de alimentos ricos en hierro se promovían con intensidad.

Quienes recuerdan al gran personaje, saben que cada vez que Popeye comía su esperada espinaca enlatada, éste adquiría de inmediato una fuerza y vitalidad magnífica gracias al hierro que contenía. Popeye logró tal aceptación y credibilidad que fijó hasta nuestros tiempos la asociación de “comer espinaca te da mucha fuerza por su alto contenido de hierro”.

La idea que la espinaca es rica en hierro nace de la interpretación de un estudio publicado en 1870 realizado por el alemán E. Von Wolf. Pero en 1937, se hizo una búsqueda bibliográfica para precisar el aporte de hierro del vegetal y se dan con la sorpresa que la persona que tomó los datos del estudio, erró en la interpretación por un punto decimal.

Si bien es cierto que la espinaca es un gran alimento por las diferentes vitaminas y minerales que aporta, no es una fuente de hierro. Cien gramos de espinaca contiene 4 mg de hierro frente a 24 mg de las almejas y 13mg en promedio de los pescados. Además, el tipo de hierro que contiene es muy difícil de absorber por tanto requiere de vitamina C para su absorción (limón, pimiento, naranjas, fresas etc.)

La espinaca es baja en carbohidratos y grasa, aporta pocas calorías y es adecuada para las personas que llevan un régimen para perder peso. Contiene otros minerales como calcio, magnesio, fósforo, yodo, potasio y sodio, la concentración de estos últimos está asociada a su capacidad diurética.

Contiene cantidades altas de provitamina A, vitamina C y E, todas con alta capacidad antioxidante. También es fuente de vitaminas del complejo B, incluyendo folatos tan necesarios en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico, por eso tan recomendado para los niños y gestantes.

La luteína y zeaxantina  son carotenoides de la espinaca, ambos son formas de vitamina A que ayudan a prevenir la pérdida de la visión causada muchas veces por la degeneración macular. Protegen también de la catarata y favorece los tratamientos para personas con problemas oculares, como fotofobia, sequedad ocular o ceguera nocturna.

La espinaca es rica en ácido oxálico, un ácido orgánico que en el proceso de digestión se une al calcio o hierro, formando un complejo mineral que no se absorbe como los oxalatos de calcio,  luego muchas personas forman cálculos de este complejo.

Este vegetal es además fuente de fibra, lo que le confiere capacidad laxante de tal manera que previene el estreñimiento. La espinaca puede causar reacciones alérgicas por la histamina que contiene, puede suceder de forma similar a la alergia provocada por la tiramina del tomate y la berenjena.

Por: Licenciada Sara Abu-Sabbah – nutricionista

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