Esperando el desenlace

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  1. Sensaciones. Estamos a pocas semanas para que se devele quién presidirá el nuevo gobierno. En el ínterin empieza a “evaluarse” lo realizado por el gobierno que cierra su quinquenio. Nos llama la atención lo que se expresa sobre el sector educación: “Lo mismo puede decirse en materia de la reforma educativa, aunque, a pesar de lo avanzado, estamos a años luz de ver resultados efectivos en lo que concierne al objetivo central, que es elevar el nivel educativo. Se perdieron años valiosos, pero debe reconocerse que se encontró el norte”. (Aprobado, pero con las justas. JC. Tafur. Exitosa, Radio 29.04.16).Es la sensación que queda y que los no versados en el quehacer educativo tienen. Se perdieron años -pero no se dice desde cuándo- y lo que es clamoroso es que se afirme que “se ha encontrado el norte.

La complejidad de la educación peruana es un permanente reto que no se puede asumir dando medidas y protocolos desde Lima -parámetro mayor- para que lo cumplan las autoridades y directivos de distinto nivel en el país. La riqueza de nuestro país está en su diversidad y en la capacidad que cada niño, joven adulto, familia, puede aportar a la construcción de una sociedad más equitativa, justa y solidaria. Por obra de una decisión política se convirtieron los departamentos en regiones, sin haber terminado y menos consensuado un discurso político y democrático sobre el sentido de ser región en un país tan diverso.

¿Qué se ha hecho en este quinquenio? Se quiso innovar todo, pero sin tener una estrategia. Se quiso abordar los principales problemas sin tener prioridades explícitas, sin escuchar a los protagonistas, a los beneficiarios. Se pensó no sin razón que el problema era de aprendizaje, y por ello, se dieron normas, que buscaban sacar del último lugar a nuestros alumnos. Con el cambio de ministro se dio un viraje a lo establecido y se enfatizó la inversión en educación, descuidando los campos relacionados con la enseñanza-aprendizaje. Así no podemos desarrollar una política educativa coherente, integral, que permita obtener resultados mejorados en el cotejo con otros países.

  1. Ausencias. El escenario educativo que tenemos hoy, para unos es exitoso, pero para los que tienen que ver con el día a día en educación es preocupante. ¿Cuáles ha sido las líneas matrices de la política educativa a desarrollar? El Proyecto Educativo Nacional, fue un referente hasta hace dos años, pero hoy pareciera que ha sido desactivado. Poco se le nombra, poca referencia a sus planteamientos. ¿Por qué? En la última presentación del balance del PEN presentado por el CNE fue evidente que se va por cuerdas separadas con el Ministerio de Educación. Existen pocos puntos de consenso que den coherencia a la aplicación de la política educativa en ejercicio. Los resultados que se quieren presentar como exitosos por el MINEDU, sólo lo son para un porcentaje muy reducido de la población escolar y de las regiones del país. BECA 18, COAR, Infraestructura y dotación de materiales educativos, nos indican dónde se han puesto los énfasis y qué resultados se muestran.

Hoy requerimos un sistema educativo fuerte y legitimado socialmente, al punto que sea el constructor permanente de nuevos horizontes y no permeable a cuantos vientos soplen de las agencias y bancos y hacen temblar al Estado si no firma convenios, contratos, si no siguen sus recomendaciones, sus pautas. Como antes la firma de las actas de intención y compromiso en economía, hoy de manera sutil, acatamos todo aquello que viene acompañado de una inversión (que en realidad es préstamo que debemos pagar) que sirve para reactivar la economía. Estos vientos de fronda sacuden todo el sistema educativo y hacen cambiar lo andado para redireccionar las actividades de acuerdo a intereses mercantilistas. Por ello la consigna y la bienvenida a la inversión en educación con la aplicación de asociaciones público – privadas; o también obras por impuestos. ¿Y lo pedagógico? Allí se aplica el “piloto automático”, como si ello no requiriese de pedagogos y especialistas para no caer en el extremo de lo que son las pruebas Pisa, diseñadas con parámetros diferentes a los nuestros. La participación es voluntaria y por ello lo hacemos, a sabiendas de que los resultados no serán buenos. Es la moda. Es lo que mandan los parámetros de la calidad. ¿Pero de qué concepto de calidad hablamos?

El currículo que rige hoy las escuelas del país, es el mismo del quinquenio pasado con algunos ajustes. El nuevo currículo anunciado en el período aún no se ha presentado oficialmente. ¿Qué sucedió con el trabajo realizado por la comisión respectiva? ¿Qué pasó con los anuncios ministeriales? Queremos mejores aprendizajes pero no se tiene el documento principal para que el docente pueda orientarse. Una ausencia lamentable.

Hemos apreciado en estos días la inauguración de dos instituciones educativas: una en La Convención – Cusco y la otra en Paimas, Ayabaca – Piura. Sin duda muy buena infraestructura y posiblemente equipamiento, pero ¿qué se puede decir de las otras escuelas en ambas regiones? Ausencia de la equidad, tan proclamada, pero sólo en discursos.

Finalmente, otra ausencia notable es el enfoque pedagógico para la escuela rural. No basta haber establecido un documento sobre EIB, si no pensamos la institución educativa en función de la realidad en donde se desarrolla. Nuestro país es diverso e intercultural. ¿Cómo se enfoca esta realidad en la respuesta que debe darse a la educación de nuestros pueblos originarios? El Plan Selva tan promocionado en el mes de marzo, se sabe poco hoy. ¿Se aplica o se espera que el diseño sea presentado en la bienal de Venecia en este mayo que va transcurriendo? Existe la sensación conceptual de pensar que hablar de EIB implica necesariamente que sea rural y no es así. La escuela rural tiene su propia identidad, tiene sus propias bases socio-culturales y educativas. Con su propia estructura didáctica y pedagógica basada en la diversidad. A partir de ello EIB es un enfoque pedagógico que se da en la institución educativa de determinada región.

  1. Turbulencias. Nuestra educación cuenta con una ley general que debe ser respetada y no caer en el juego de hacer interpretaciones auténticas, cuando la realidad exige decisiones. Cuenta también con un Proyecto Educativo Nacional (PEN), en cada región se cuenta con un Proyecto Educativo Regional (PER) y cada institución educativa tiene su Proyecto Educativo Institucional (PEI). ¿Por qué no se respeta su proceso de aplicación y desarrollo, en lugar de insertar “novedades” que traen los expertos internacionales para estandarizar las formas de aprender en la región y con el pretexto de la globalización decidir qué es lo que conviene o no desarrollar en los niños y jóvenes de un país diverso?

Con el desarrollo de las nuevas tecnologías el saber no es un coto cerrado, sino se pone al servicio de quienes deseen aprender. Son los Estados los que deben establecer sus prioridades y su estrategia de desarrollo educativo. No basta dotarlos de tabletas, ni computadoras, hay que señalar los contenidos.

En la contienda electoral y esperando el desenlace, reafirmemos que somos un país y un pueblo que busca romper con los significados inexorables que nos plantea el sentido común y el de los docentes, finalmente los responsables de educar y formar a los futuros ciudadanos, de una manera democrática. La consigna más allá de quien salga elegido debería seguir articulando sujetos, procesos, territorios, recursos y sobre todo contar con la voluntad política de jugársela por la educación que el Perú demanda. No debería haber regateos, ni cupos de poder pues se trata de nuestros hijos, nietos, estudiantes y protagonistas del proceso educativo. (08.05.16)

Luis Miguel Saravia,

Fuente: http://foroeducativo.com/