Aunque nadie sabe cuándo se terminará el mundo, sí es posible hacer una estimación informada de lo que podría pasar o no en los próximos días. Ciertamente, no hay ninguna razón para creer que la leyenda de la profecía maya sobre el fin del mundo el próximo 21 de diciembre tenga algo de verdad. Es simplemente una tontería más, que ha encontrado en internet una caja de resonancia al infinito.

Pero desde el punto de vista científico, sí es posible desvirtuar algunos de los rumores asociados a esa leyenda urbana. Aquí un repaso de lo que, definitivamente, no va a ocurrir el 21 que viene.

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1- EL CHOQUE CON EL PLANETA NIBIRU

No existe Nibiru, el Planeta X o como quieran llamarlo. Aunque muchos crean que esta posibilidad existe, la verdad es que el vecindario cósmico está despejado. Si un planeta fuera a chocar con nosotros o a pasar muy cerca el 21, deberíamos verlo hace rato. Y eso no ha ocurrido.

2- IMPACTO CON UN ASTEROIDE

Prácticamente todos los días pasan asteroides cerca de la Tierra y otro tanto cae sobre el planeta, pero son tan pequeños que pasan desapercibidos. Por supuesto, el impacto de un gran meteorito, como al que se le atribuye la extinción de los dinosaurios, es posible. Pero es algo que ocurre cada cierto número de millones de años. Y es algo que no ocurrirá estos días pues, al igual que el supuesto planeta Nibiru, no hay ningún gran meteorito a la vista de los observatorios estelares.

3- FRITOS POR UNA TORMENTA SOLAR

Las tormentas solares existen y pueden afectarnos si es que son fuertes y nos dan de lleno. Pero, otra vez, es algo poco probable. Es verdad que estamos en un ciclo de gran actividad solar, pero el punto máximo de ese ciclo será el otro año, no este. Y cuando lleguemos a ese punto, lo más probable es que no ocurra ningún evento catastrófico. Pero, poniéndonos en el peor escenario, de que el Sol tenga una tormenta fuerte que nos impacte de lleno el 2013, si bien puede ocasionar muchos y costosos problemas, no sería un escenario de “fin del mundo”.

4- ALINEACIÓN CÓSMICA

Los planetas y estrellas, fruto de sus trayectorias cósmicas, en algunos momentos se “alinean“, un fenómeno poco frecuente que dura pocos minutos. Muchos charlatanes han creado alrededor de esa posibilidad muchas “predicciones”, asociadas a terremotos y diversas catástrofes. La verdad científica es que las alineaciones no tienen efectos catastróficos.

5- LA INVERSIÓN DE LOS POLOS

Se estima que la polaridad de la Tierra se intercambia gradualmente cada cierto número de años (unos 40 mil). Esto es otro proceso natural que no tendría necesariamente que provocar ningún “fin del mundo“. En todo caso, es algo que ocurre gradualmente, a lo largo de miles de años. No ocurre en un día o de la noche a la mañana. Y si pasara este 21, no tendría por qué provocar ningún “Apocalipsis” o “Armagedón“.

La profecía mejor informada es que este 21 de diciembre no ocurrirá nada fuera de lo común. Será un día como cualquier otro, con su dosis de cosas buenas y cosas malas, pero nada parecido al fin del mundo.

Por supuesto, todos los charlatanes que han hecho dinero promoviendo estos miedos irracionales en la población se esforzarán en darnos explicaciones de por qué no ocurrió el fin del mundo (seguramente propondrán otra fecha o dirán que sí ocurrió el cambio de una era, pero que todavía no nos damos cuenta) y cualquier desgracia que ocurra (como algún terremoto por ejemplo) será magnificado como la “prueba” de que la profecía era cierta. Frente a esos agoreros interesados del fin, sólo queda ignorarlos o sonreír.

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