educacion

Rendimiento.

La región moqueguana obtiene desde 2011 el primer puesto a nivel nacional en logros de aprendizaje. El cambio de mentalidad, la capacitación a los docentes y la participación de los padres en la educación de sus hijos, fueron determinantes en este proceso. Un ejemplo que deben seguir las demás regiones.

La profesora Liliana Parras Reyes, de la institución Adelayda Mendoza de Moquegua, no encontró mejor remedio para elevar el rendimiento de sus alumnos que acudir a la Fiscalía de Familia. El objetivo era claro: comprometer a los padres con la educación de sus hijos. Si no lo hacían, los demandaría por abandono moral ante esa dependencia.

El sabor a amenaza del método funcionó. Corría el 2006. Los padres comenzaron a asistir a las reuniones de aula para informarse sobre los logros y debilidades de sus vástagos.

“La denuncia no solo se haría si el padre no iba a las reuniones, también si el niño no rendía”, aclara la maestra, que llegó a ocupar la dirección del plantel y que actualmente es la directora regional de Educación de Moquegua.

Parras y la Fiscalía trabajaron de la mano. Si algún alumno descendía de nivel, el padre era notificado para que acuda al colegio. La profesora lo asesoraba para que ayudara al hijo en sus estudios. Si continuaban las malas calificaciones, el colegio citaba dos veces más. La última, además de enviarse al padre, se presentaba un informe a la fiscal del área para que proceda la denuncia. “Los padres reaccionaban a la primera citación y nunca llegamos a  la denuncia. Gran parte del éxito de los estudiantes depende de los padres. Es difícil integrarlos, pero hay que hacerlo”, comenta Parras,  con 30 años en la actividad docente.

El centro Adelayda Mendoza ocupa uno de los primeros lugares en calidad educativa de la región moqueguana, que desde el 2011 es primera a nivel nacional en comprensión lectora y razonamiento matemático. Los resultados se desprenden de la Evaluación Censal de Estudiantes (ECE). Esta prueba mide la calidad educativa de los estudiantes del país, tomando como referencia a los alumnos del segundo año de primaria.

Moquegua no solo ha mantenido el liderazgo en estas materias y ha  desplazado a Arequipa y Lima, cuyos estudiantes mantuvieron los primeros lugares por varios años. En 2013, Lima ocupa el cuarto lugar en razonamiento matemático y Arequipa el quinto.

En cambio, en Moquegua, de cada 100 alumnos, 43 pueden resolver ejercicios matemáticos sin ninguna dificultad. Y 63 comprenden lo que leen. El logro de Moquegua fue expuesto a través del II Foro Macro Regional que reunió a docentes del sur del país que contaron las experiencias más exitosas. La actividad se desarrolló el fin de semana pasado.

CAPACITACIÓN Y VOCACIÓN

La directora de Gestión Pedagógica de Moquegua, Carmen Montes, explica que la mejora educativa fue un trabajo concertado entre las autoridades políticas y técnicas.

Montes aclara que la gestión y voluntad política de los titulares regionales, sobre todo del último, Martín Vizcarra, ha sido determinante. Hasta el año pasado, Moquegua invirtió más de S/. 90 millones en infraestructura educativa y capacitación a los docentes moqueguanos.

Y el apoyo persistirá este año. Mediante un convenio, Vizcarra logró que este año la empresa minera Southern derive S/.108 millones al sector. Con este dinero se implementará aulas virtuales en 350 colegios de Educación Básica Regular. Las aulas virtuales están equipadas con tecnología de punta, que va desde bibliotecas, proyectores hasta pizarras digitales. Cada profesor recibirá una laptop.

La revolución educativa en Moquegua tuvo su punto de partida tras el terremoto de 2001, que dejó dañados a 450 colegios. Los presidentes regionales comenzaron con la reconstrucción. “Fácil fue construir las escuelas, equiparlas, lo complicado estuvo en cambiar la mentalidad del docente”, aclara Liliana Parras. Al momento, según Montes, al menos el 70% de los docentes del magisterio ha cambiado sus métodos y han sido los causantes de los logros educativos.

Gaby Ticona es una de esas maestras. Tiene 53 años y enseña en la I.E. 43070 de Omate, escuela donde todos los alumnos alcanzaron el 100% de los logros en la prueba ECE por tres años consecutivos.

La maestra asegura que son tres los componentes que contribuyeron a la mejora en la educación de sus niños: la vocación docente, tener procesos de enseñanza y el apoyo de los padres.

Reconoce que la capacitación la ayudó a ser mejor maestra. Desde el 2011 fueron adiestrados y evaluados todos los años. La participación de los denominados acompañantes del Programa Educativo de Logros de Aprendizaje (PELA), ha sido clave. Estas personas supervisan los métodos de enseñanza de los maestros y los orientan cuando fallan. En su escuela, todos los días, los docentes preparan sus clases con la supervisión de “acompañantes”. El Gobierno Regional también ha reconocido el aporte de estos especialistas y ha contratado a más personal.

SON SUPERVISADOS

Gaby tiene un lema, “sin felicidad en el aula no hay aprendizaje óptimo”. “Al niño le tiene que gustar venir al colegio”, dice, por eso en su aula el juego es fundamental. Así, la matemática a su lado, se aprende con chapitas, cajas y otros métodos. Una regla básica en su clase es que los niños siempre lean. Una vez al mes, prepara tertulias con los padres para que ellos lean frente a sus hijos y viceversa. “Un alumno de segundo de primaria debe leer 60 palabras por minuto, al principio mis niños solo leían 5 o como máximo 50, los padres vieron eso y han ayudado a sus niños, ahora algunos pasan las 85 palabras”, dice orgullosa.

La profesora Jackeline Sevairos (34) es otro ejemplo. Ella enseña en la capital de Moquegua. Sus alumnos también obtuvieron el 100% de logros educativos. La maestra coincide con Gaby y asegura que los padres deben jugar un rol activo en la enseñanza de sus hijos. Con mucho esfuerzo ha logrado que los “progenitores” lean todos los días del año un cuento, chiste, revista, etc. junto a su hijo. Para verificar ello, los padres deben grabar un CD con sus niños, donde se plasmen las lecturas y sus voces. “Si leen el cuento de la Caperucita, el papá debe ser el lobo y la niña la Caperucita. Con ello se forja la comprensión lectora y la formación de valores”, explica.

Además con ayuda de fichas educativas, que los progenitores aplican en casa, Jackeline ha logrado que sus alumnos entiendan lo que lean. También emplean títeres en el aula y se recuestan en el suelo para disfrutar de la lectura.

Rose Mary Vera, formadora regional del PELA, aclara que el cambio de mentalidad de los docentes se ha logrado porque en Moquegua, la Dirección de Educación, conoce el perfil de cada docente. “El examen de contrato sirve de referencia para saber en que están fallando, según eso los capacitamos”, narra.

La directora regional de Moquegua sabe que si bien ocupan el primer lugar a nivel del país, hay mucho por mejorar. La prueba PISA de este año colocó al Perú en el último lugar en calidad educativa. Parra dice que en la práctica, el promedio de nota de los alumnos moqueguanos en matemática es 10  y en comunicación es 13, cifras que deben mejorar y que grafican como está la educación en el país

Fuente: La República.pe

Artículos de interés

DEJA UNA OPINIÓN

Deja tu opinión