Los gritos, castigo físico y amenazas que algunos padres de familia realizan contra sus hijos por las bajas notas escolares podrían ocasionar depresión, baja autoestima, rebeldía e incluso intentos de suicidio, advirtieron hoy especialistas.

El médico psiquiatra Horacio Vargas Murga, director ejecutivo de la Dirección de Niños y Adolescentes del Instituto Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud, explicó que los padres siempre tienen expectativas con el rendimiento de sus hijos, sobre todo a fin de año.

“Que logren aprender sin mayores complicaciones y que a su vez vayan adquiriendo responsabilidades en sus tareas escolares, son los principales objetivos que se trazan durante su educación. Sin embargo, cuando un escolar obtiene bajas notas en el colegio, puede ser un medio para expresar que algo está pasando”, refirió.

Las causas no sólo son falta de tiempo para estudiar y un inadecuado seguimiento por parte de los padres, implica más de eso, mencionó Vargas Murga.

Detalló que los problemas de concentración y rendimiento escolar se pueden deber también a problemas familiares o emocionales o dificultad para comprender las explicaciones de los maestros.

“Es importante saber que cuando existe un bajo rendimiento académico, el escolar afectado generalmente presenta problemas en su autoestima y un pobre autoconcepto, ya que no logra obtener el nivel académico esperado para su edad”, recalcó el especialista en niños y adolescentes del Instituto de Salud  Mental.

El psiquiatra menciona que el rendimiento escolar es diferente en cada niño y adolescente, por lo que los padres deben afrontar la situación, conociendo las exigencias que tienen ellos en la escuela, las cuales no deben ser excesivamente altas.

“Es necesario que los padres incentiven con responsabilidad la superación de sus hijos, brindándoles confianza y supervisando sus tareas”, recomendó Horacio Vargas.

Finalmente exhortó a los padres, establecer  metas acordes a la  capacidad de sus hijos, estar pendientes de las actividades que ellos realizan, ayudar a establecer un horario y lugar de estudio, felicitarlos por los progresos que vayan obteniendo, estimularlos con palabras  y acciones que mejoren el ánimo y evitar la crítica hiriente.

Fuente: Andina

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