beca18

Mientras su madre, Nancy Mendoza Lizardo, explota en llanto, él trata de mantener la serenidad, pero su rostro refleja desilusión.

K.G.M. (16) se hizo acreedor a una vacante en la facultad de Ingeniería Civil de la Universidad San Ignacio de Loyola de Lima, a través del programa BECA VRAEM 18. Sin embargo, luego le dijeron que no podían admitirlo, porque “no califica como pobre”. Es así como se le vino abajo la esperanza de salir de su natal Pazos, Huancavelica, para forjar su progreso en una universidad limeña.

Su progenitora denunció en Correo, que los representantes de Beca 18 de Huancayo, le entregaron una constancia de admisión a la U. San Ignacio. Sin embargo, Beca 18 de Lima les comunicó que había un error en el documento del Sistema de Focalización de Hogares (SISFHO), que le había consignado la municipalidad de Pazos sobre su condición socioeconómica. Luego el mismo SISFHO envió la información, aclarando que el menor sí proviene de familia pobre.

Lo triste es que BECA WRAEM 18 no modificó la información en su sistema.

“Yo soy pobre, no tengo artefactos, estoy separada de mi esposo desde hace cuatro años. Me dedico a vender comida en Pazos”, comenta entre lágrimas la madre del adolescente.

K.G.M, estudió en la I.E. Raúl Porras Barrenchea de Huancavelica, y ha sido uno de los mejores alumnos de su promoción.

Fuente: Diario Correo.pe

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