Pruebas PISA seis conclusiones y una pregunta

0
3456

El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es una prueba de dos horas de duración que desde 2000 se aplica cada tres años a estudiantes de 15 años de edad para medir competencias en tres áreas: Lectura, Matemáticas y Ciencias. Se considera que a esa edad están próximos a concluir la educación establecida como obligatoria en la mayoría de los países.

Los resultados de la prueba aplicada en 2009 (última prueba cuyos resultados están disponibles) reiteraron fundamentalmente lo que ya sabemos por anteriores pruebas PISA —excepto por un tema nuevo, la lectura digital— así como por demás estudios y exámenes aplicados a alumnos en sistemas escolares a nivel nacional, regional e internacional.

65 países participaron en PISA 2009, 10 de ellos de América Latina y el Caribe: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, México, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago y Uruguay (México y Chile son los únicos miembros de la OCDE).

pisa

El énfasis de PISA 2009 fue la Lectura. La competencia de lectura digital se midió en 19 países: 16 de la OCDE (Australia, Austria, Irlanda, Bélgica, Chile, Dinamarca, Francia, Hungría, Islandia, Japón, Corea, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, España y Suecia) y 3 países no miembros (Colombia, Hong Kong-China y Macao). Los dos países latinoamericanos —Chile y Colombia— se ubicaron en los dos últimos lugares.

Corea del Sur y Finlandia se ubicaron en los dos primeros lugares de la prueba, seguidos de Hong Kong-China, Singapur, Canadá, Nueva Zelanda y Japón. La provincia de Shanghái, en China, participó por primera vez en PISA y obtuvo el puntaje más alto en Lectura, así como en Matemáticas y Ciencias.

Seis grandes conclusiones se derivaron de PISA 2009:

1.- LA PIEZA CLAVE DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN SON Y CONTINÚAN SIENDO LOS MAESTROS

“Ningún sistema educativo puede superar la calidad de sus maestros”, concluía en 2008 el Informe McKinsey —“Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos”— tomando como base los resultados de PISA, y recomendaba al respecto: conseguir a las personas más aptas para ejercer la docencia; desarrollarlas hasta convertirlas en docentes eficientes; y garantizar que el sistema sea capaz de brindar la mejor educación posible a todos los estudiantes.

2.- DEDICAR MÁS TIEMPO A LA ENSEÑANZA NO GARANTIZA POR SÍ MISMO MEJORES RESULTADOS ESCOLARES

Hay países con calendarios y jornadas escolares extensos que obtienen resultados más bajos en las pruebas que otros con calendarios y jornadas más cortos. Finlandia es la nación con menos horas de clase entre los “países desarrollados” y el que mejores puntajes obtiene históricamente en PISA, muy por encima de España, con más horas de clase al año. México es el país que más tiempo escolar desperdicia entre los países de la OCDE. Asimismo, más años de escolaridad no aseguran mejores niveles de conocimiento, como lo muestra claramente el caso de México.

Un país con más altos niveles de escolaridad no está necesariamente “más educado”. Lo que importa es para qué, en qué, dónde y cómo se usa el tiempo y no meramente cuánto (duración de la clase, de la jornada escolar, del año escolar, de años de escolaridad, etcétera). Por otra parte, acceder a educación preescolar está asociado a mejores resultados en las pruebas, especialmente en Lectura, pero no cualquier educación preescolar sirve: su calidad es fundamental. Queda confirmado que la repetición escolar es inútil como estrategia para asegurar el aprendizaje y es muy costosa para los países.

3.- MÁS INVERSIÓN NO ASEGURA MEJOR EDUCACIÓN

Sabemos hace mucho que la solución a los problemas escolares no pasa sólo ni necesariamente por la necesidad de más dinero y que esto es cierto tanto para los países pobres como para los ricos. Los resultados de la prueba internacional PISA confirman que (a) los recursos financieros son condición necesaria, pero no suficiente, para lograr un buen sistema escolar; (b) no importa sólo cuánto dinero se invierta, sino sobre todo en qué y cómo se gasta. (Agrego que importa también de dónde provienen los dineros: aporte de las familias, fondos previsionales, endeudamiento externo, empresas privadas, multinacionales, etcétera).

Según se desprende de los datos de PISA, apenas 20% de los resultados tiene relación con la cantidad de dinero invertido en la educación escolar. Países con presupuestos educativos más altos no son necesariamente los mejor ubicados en los rankings elaborados a partir de dichas pruebas. Estados Unidos invierte mucho más por alumno que varios de los países con los que compite y no están en los primeros lugares en las pruebas internacionales. México es el país que más invierte en educación entre los países que integran la OCDE y se ubica a la cola por sus resultados en dichas pruebas. Los indicadores tradicionales “porcentaje del PIB destinado a la educación” o “gasto por alumno” son por ende insuficientes y engañosos; requieren acompañarse de otros indicadores que den cuenta de la eficiencia, la calidad, la pertinencia y la transparencia del gasto.

4.- INCREMENTAR LOS SALARIOS DOCENTES PARECE TENER IMPACTO POSITIVO

Los países que avanzaron en los puntajes desde la anterior prueba PISA tienen en común haber incrementado los salarios a los docentes, junto con una mayor atención a la situación general de los mismos, incluidos sus saberes y su satisfacción laboral. De hecho, esta medida parece ser más eficaz que reducir el número de alumnos por clase (no obstante, como es obvio, “el tamaño de la clase parece ser más importante en los primeros años de escolarización que a los 15 años”).

5.- EL STATUS SOCIOECONÓMICO DEL ALUMNO Y SU FAMILIA ES LO QUE MÁS INCIDE EN SUS RESULTADOS ESCOLARES

Los bajos resultados coinciden en gran medida con factores como el ingreso familiar y el nivel educativo de los padres, mostrando así el impacto intergeneracional de la pobreza y de la educación y, por ende, la necesidad de:

a) intervenciones integrales que no se limiten a la política educativa-escolar sino que apunten a mejorar las condiciones de vida de las familias y de toda la sociedad,

b) asumir de manera integrada la educación de niños, jóvenes y adultos dentro y fuera del sistema escolar y a lo largo de la vida.

6.- LA NAVEGACIÓN Y LA LECTURA DIGITAL MUESTRAN SERIES DEBILIDADES INCLUSO EN PAÍSES QUE LOS JÓVENES DE 15 AÑOS (CONSIDERADOS «NATIVOS DIGITALES») TIENEN ACCESO TANTO A COMPUTADORA COMO A INTERNET, EN EL COLEGIO Y EN EL HOGAR

La mayoría (94%) de los estudiantes en los países participantes de la OCDE tienen computadora en casa. Corea del Sur obtuvo los mejores puntajes, tanto en lectura impresa como en lectura digital y anunció al poco tiempo que descartaría los libros de texto en papel, adoptaría libros de texto digitales como política nacional y digitalizaría todo el currículo (decisión que revisó y rectificó poco después). Los países europeos, incluidos los nórdicos —que han tenido siempre resultados destacados en PISA— están rezagados en este campo.

En la mayoría de países, los jóvenes leen mejor los textos impresos que en la pantalla. Los problemas de compresión lectora en el mundo impreso se extienden al mundo digital. Tener computadora e Internet en el hogar contribuye a un mejor manejo de estas herramientas y a una mejor competencia en lectura digital que cuando el acceso se da en el colegio. El uso frecuente de la computadora (todos los días) tanto en la escuela como en el hogar no aparece asociado a mejores resultados sino al contrario; tanto el exceso en el uso como la ausencia de éste tienen impactos negativos.

En la última década ha bajado el porcentaje de jóvenes de 15 años que leen por placer (de 69% en 2000 a 64% en 2009). En general, las dos últimas pruebas PISA (2006 y 2009) no muestran una correlación entre uso de tecnologías y un mayor aprendizaje.

Cabe preguntarse y volverse a preguntar:

¿Para qué seguir haciendo estudios y evaluaciones que reiteran periódicamente lo que ya sabemos (salvo la novedad de la lectura digital)? Y, sobre todo, ¿para qué hacerlo? Si —como es usualmente el caso— las conclusiones y las recomendaciones que se derivan de dichos estudios y evaluaciones quedan en letra muerta, se ignoran o se interpretan parcialmente y hasta se aplican al revés (claramente, el caso de España), retocando la inercia y quedando como la principal preocupación de los gobiernos subir a como dé lugar puntajes y rankings en la próxima prueba, asumiendo que allí se juega todo y que en eso consiste “mejorar la calidad de la educación”?

La tan mentada necesidad de políticas “basadas en evidencia” no es llevada a la práctica, y no por falta de evidencia, sino por sobra de los mismos problemas estructurales. Es decir, la desestimación del valor de la información y el conocimiento para la toma de decisiones, así como la gestión a todos los niveles, además del divorcio entre investigación-evaluación y diseño de políticas, la falta de voluntad político-técnica y de una responsabilidad social de quienes toman tales decisiones; las debilidades de una academia y de un periodismo investigativo y crítico capaz de comprender y acercar a la ciudadanía los resultados de estudios y evaluaciones fundamentadas, finalmente, el desinterés de una ciudadanía que sigue asumiendo “las políticas” como reino de expertos y de cúpulas, y que no activa su derecho para informarse adecuadamente y para exigir otra clase de políticos, políticas, académicos y medios de información.

Nota 1

A las mismas o similares conclusiones llega el estudio de The Economist (The Learning Curve: Lessons in Country Performance in Education) divulgado en noviembre de 2012 y el cual compara los resultados escolares de 40 países del mundo. En este análisis comparativo (que toma en cuenta los resultados de PISA y otras pruebas internacionales como TIMSS y PIRLS, además de la tasa de alfabetismo y la de graduación de la educación secundaria entre 2006 y 2010), prácticamente no hay novedades: Finlandia aparece ubicada en primer lugar, seguida de Corea del Sur y Hong Kong, mientras los cinco países latinoamericanos incluidos en el análisis (Brasil, México, Colombia, Argentina, Chile) se ubican a la cola.

Nota 2

Cabe agregar que existen varios cuestionamientos a las pruebas PISA, a su idoneidad técnica, a su rigor conceptual y a su valor como herramienta comparativa entre países (Ver: Is PISA fundamentally flawed?, agosto 2013).

Fuente: http://www.educacionyculturaaz.com