imagen   ¿Qué hacer con un niño que no acata las normas escolares?	Mantener un aula de clases silenciosa, limpia, donde todos los estudiantes completen sus actividades y acaten las normas institucionales, es el ambiente ideal que todo docente necesita para hacer exitoso el proceso de enseñanza-aprendizaje. Para ello se disponen anualmente la elaboración del manual de convivencia, las normas del aula de clases, y se repite verbalmente cada día en la mayoría de las aulas escolares para que  todos sepan cómo deben comportarse.

La realidad pinta  cada día un desafío para el maestro, pues lejos de someterse fácilmente a las normas institucionales, ya desde el preescolar, los niños hacen gala de su rebeldía, siempre en cada aula de clases existe el que no se ajusta con comodidad a las normas y se rebela ante ellas, haciendo el ambiente escolar difícil tanto para el cuerpo educativo, como para los compañeros de clases.

Las causas de los problemas de conductas son múltiples, y de eso la mayoría de las sociedad lo tiene claro, es normal escuchar por todas partes: “ ya los muchachos no son como los de antes”, “cada día se pierden más los valores”, “eso es culpa de los padres que no orientan a sus hijos”, “los padres de ahora son muy permisivos” , “eso es culpa de la televisión y el internet”, y si continuo reflejando todo lo que piensan la mayoría de las personas , esto llegaría a ser una enciclopedia.

Pero como “consuelo de muchos es consuelo de tontos”, un docente en el aula en nada favorece diagnosticar como está la sociedad actual, necesita soluciones.

Entre las recomendaciones que podemos tomar en cuenta, surge la necesidad de mantener contacto constante con los padres del niño con la dificultad (si así puede decirse), siempre hay que descartar que los problemas de conducta no sean originados por un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, un Trastorno Oposicionista Desafiante, o algún otro problemas de salud mental, para lo cual, en primera mano, iniciando al año escolar, la docente debe exigir al padre que se le realice una evaluación con la finalidad de ajustar la disciplina institucional a las características individuales del escolar, a fin de que lejos de generar complicaciones al estudiante, pueda hacerse ecológicamente y en función al bienestar superior de este niño o adolescente.

Las técnicas conductistas de modificación de conducta siempre benefician el control de las conductas problemáticas, por lo que una docente capaz, ubicará de forma independiente o solicitando asesoría educativa, qué herramientas puede utilizar para lograr un mejor desempeño de la conducta. Se debe evitar en todo momento el uso de la fuerza o la autoridad para corregir conductas, ya que lejos de mejorarla, acrecentará el problema, trate siempre a su alumno con respeto, resalte a diario las cualidades del chico/a en cuestión, recuérdele que cada día se aprecia su mejor esfuerzo.

Cuando de alguna orden al estudiante, hágalo de forma clara y simple, mantenga siempre el contacto visual, justamente, tanto como instrumento de cambio como por los beneficios que el niño obtiene en su autoestima, utilice siempre el refuerzo positivo y, sobretodo, con reforzadores sociales. Hay un principio en aprendizaje que debería tener siempre presente: CUANDO REFORZAMOS UNA CONDUCTA DESEABLE HAY MÁS PROBABILIDAD QUE ESTA SE INCREMENTE QUE DESAPAREZCA UNA CONDUCTA NO DESEABLE CUANDO LA CASTIGAMOS, CONTINGENTEMENTE.

Establezca límites. Es la mejor forma de contener sin castigar. Hágalo de forma consistente, predecible, oportuna y planificada. No entre en discusiones o justificaciones complicadas. Tome el control.

Monitoree los progresos frecuentemente. Los niños/as  se benefician enormemente de “feed-back” frecuentes. Los mantiene en el camino, déjelos saber qué se espera de ellos y si ellos están alcanzando sus metas, puede ser muy motivador para ellos. Busque y subraye el éxito tanto como sea posible. Estos niños viven con tantas fallas que ellos necesitan todo el empuje positivo. Ellos se benefician de los elogios y los premios. Frecuentemente el aspecto más devastador de estos niños siempre es el daño secundario hecho a la autoestima.

Use el “feedback” que ayude a los niños a hacerse auto observador. Ellos no tienen idea de cómo se encuentran o cómo se han estado comportando. Trate de darle esta información de forma constructiva. Haga preguntas como: • ¿sabes lo que acabas de hacer? • ¿Cómo crees tú que pudieras haber dicho eso en forma diferente? ¿Por qué crees que aquella niña se ha puesto triste cuando tú le dices lo que estás diciendo?

Un sistema de bonificación con puntos es una forma útil de incrementar la participación de los alumnos como parte de un programa de modificación conductual y buen sistema de recompensa para los más pequeños.

Separe parejas y tríos, incluso grupos completos, que no funcionan bien juntos. Usted debería intentar los cambios necesarios para prevenir las conductas disruptivas en el aula. Ponga atención a los vínculos. Estos muchachos necesitan sentirse unidos, conectados y aceptados. A medida que ellos sienten ese vínculo, se verán motivados a cumplir con las normas.

Deseche las críticas y las situaciones avergonzantes , que lejos de promover un cambio , facilita el incremento de las conductas problemas y cuando observe que la situación puede salirse de las manos, no dude en solicitar asesoría con los especialistas, que siempre están dispuestos a ayudarle.

Luisa Anabel  Carrasquel R.

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