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Las réplicas que se producen luego de un sismo de gran magnitud no evitan la ocurrencia de un nuevo terremoto en el corto plazo pues constituyen señales de que las placas tectónicas están reacomodándose para encontrar nuevamente su equilibrio, explicaron expertos del Instituto Geofísico del Perú (IGP).

El responsable del área sísmica, Hernando Tavera, manifestó que si bien las réplicas liberan energía, ellas únicamente confirman el acomodo de las superficies terrestres movilizadas, y agregó que a mayor magnitud sísmica, mayor es el área de ruptura, y por ende, mayor el número de réplicas.

“El número de réplicas está asociado al sismo principal, los sismos grandes son seguidos por sismos de menor magnitud que son una amenaza para la población como  cualquier sismo. La población debe aprovechar, más bien, en ponerse a salvaguarda y verificar si su casa quedó dañada”, comentó a la agencia Andina.

Sostuvo que el sismo que remeció la región norte de Chile el martes último sucedió en una zona que no registraba eventos telúricos desde 1877; por tanto, representa una experiencia nueva que estudiar pues sólo se movió 200 kilómetros de una distancia total de 600 kilómetros que tiene esa área comprometida.

Prevención

Sobre las medidas que deben tomar los peruanos para enfrentar una eventualidad sísmica de gran envergadura, Tavera recordó que en primer lugar no deben olvidar que viven en un país de alto riesgo telúrico y de peligros naturales, y que deben aplicar las medidas de prevención que promueven el Indeci y las autoridades ediles.

“La mayoría de peruanos actúan como si experimentaran por primera vez un sismo. Al parecer, ya se olvidaron lo que ocurrió en Arequipa el año 2001, en Pisco el 2007, en Chile el 2010 y en Japón el 2011. A partir de ahora deben revisar sus casas, trabajar con la familia realizando sus propios simulacros y conocer bien las zonas de riesgo en su barrio”, expresó.

El mayor problema en Lima, sostiene el especialista, es que hasta el día de hoy los vecinos de Lima Norte, San Juan de Lurigancho y otros sectores de gran conglomerado de habitantes en la ciudad metropolitana, levantan sus viviendas en suelos vulnerables y sin la participación de un profesional experto en construcciones sismo resistentes.

“Los desastres ocurren por irresponsabilidad de las personas que incumplen las medidas preventivas y las normas, como también lo hacen ciertas empresas constructoras que ofrecen edificaciones antisísmicas. Esa oferta es falsa porque las estructuras caen por la fuerza del sismo que supera su resistencia. Las viviendas deben construirse según la calidad del suelo”, precisó.

Según Tavera la costa central del Perú es la de mayor riesgo pues hace 260 años no ocurre un sismo de gran magnitud.

Fuente: ANDINA

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